La innovación como elemento de quiebre positivo en la gestión exitosa empresarial de productos, procesos y organizaciones

Si revisamos la historia de las organizaciones productivas que han llegado a transformarse en corporaciones y además cuando lo logran,  se mantienen vigentes en el mercado o sector de destino de sus bienes y servicios durante años, es debido a que han podido captar los cambios que el crecimiento demográfico en conjunto con los avances tecnológicos y el conocimiento científico permiten para responder a las demandas de la sociedad de consumo que cada día tiende a ser más globalizada, dinámica y efímera, a la espera que surjan nuevos productos y servicios y/o mejoras de los mismos; que amplíe su espectro de ofertas en subsectores y que aumente cuantitativamente la gama de su línea de producción, ofrendando con ello el crecimiento industrial de una localidad, país, región o continente e inclusive impactando el producto interno bruto de las correspondientes economías nacionales involucradas.

La historia empresarial, tiene muchos ejemplos al respecto: en todas las áreas elementales para la humanidad, como en el sector salud, agroindustrial, automotriz, de las telecomunicaciones y tecnologías de información, textil; entre tantos más.

Haciendo un ejercicio mental, pensemos en grandes corporaciones internacionales, como ZARA y Bershka de Inditex en España, la famosa historia de la marca automotriz Ford de USA, Dior en Francia, Apple y Huawei (incluso en 2 continentes);  y cualquier marca alimentaria global que se nos venga a la cabeza y se haya mantenido por más de 50 años en el mercado.

Ya sea un producto, o bien un servicio; estas unidades productivas que han hecho el crossover para convertirse en un conglomerado empresarial, han tenido que internalizar una herramienta fundamental que se hizo presente en la segunda mitad del siglo XX a nuestros días: la innovación. Partiendo  de una definición clásica de Schumpeter, la define como: “la innovación consiste no sólo en nuevos productos y procesos, sino también en nuevas formas de organización, nuevos mercados y nuevas fuentes de materias primas” (Berry y Taggart, 1994 citado en Ortiz y Pedroza, 2006), concepto que es bastante amplio. Otra definición de Robotiker (2001) señala de que:

La Innovación, en el mundo empresarial, es el arte de convertir las ideas y el conocimiento en productos, procesos o servicios nuevos o mejorados que el mercado reconozca y valore. Por lo tanto, innovación no es añadir mayor sofisticación tecnológica a los productos, sino que éstos se adapten mejor a las necesidades del mercado, es decir, que satisfagan mejor las necesidades del usuario final.

Y como un aporte a la literatura existente, podemos caracterizarla como la modernización y mejora en la producción de un producto, proceso, servicio u organización que lo hace diferente y competitivo para su aplicación en el mercado objetivo. La innovación es un cambio de paradigma en la forma de hacer las cosas que implica riesgo, planificación, estrategia, vigencia e identificación de oportunidades para competir mejor en el lanzamiento comercial y distribución en el sector.

Esta herramienta elemental en el mundo empresarial, va entrelazada con otros dos (2) actores determinantes para su ejecución y llegada a puerto seguro, o conocido como segmento de mercado o sector de destino; los cuales son nada más y nada menos (como lo desarrolló Jorge Sábato): el Gobierno  y la infraestructura científico-tecnológica que en la mayoría de los casos se concentra en las universidades.

Este triángulo de relaciones va literalmente a determinar la dinámica de que un producto, servicio y/o proceso logren alcanzar los objetivos de impacto esperados, para diferenciarse de sus competidores y demostrar que son como diría el naturalista Darwin, los más preparados y aptos para permanecer en el ambiente empresarial del libre mercado, o bien de organizaciones sociales que marcan la diferencia y que crean modelos sociales de riqueza cultural a nivel mundial.

Y es que en el plan país de los Gobiernos en los apartados de desarrollo económico y productivo es natural la presencia de incentivos y fomentos para desarrollar de acuerdo a la visión país correspondiente de turno, lineamientos  derivados en la generación de políticas públicas (materializadas en agendas, programas, proyectos) para mejorar la productividad en calidad y cantidad, por ejemplo de sus productos agrícolas autóctonos (como soja, café, cacao, yerba mate, ganadería doble propósito), para gracias al sector productivo con su capacidad instalada (tanto de infraestructura tecnológica como capital humano) generar una línea de producción idónea que los ubique en posiciones avanzadas a nivel local, nacional, regional y mundial; haciendo uso de las capacidades de la plataforma institucional de investigación, desarrollo e innovación (I + D +i) que en la mayoría de los casos –en la realidad latinoamericana-, se concentra en el interior de las universidades.

Por esta razón es fundamental interiorizar para todo aquél que lidere proyectos de emprendimiento (a nivel micro y macro) en calidad de generador o de gestor, las actividades de la innovación en su contexto y en el contexto de los competidores, para blindar su ejecución de la manera óptima, garantizando su llegada a puerto seguro de modo sustentable en el tiempo y en el espacio y con ello hacer trascender su producto, servicio, organización en la dinámica productiva inherente.

Artículo La innovación como elemento de positivoLila Pacheco, M.Sc. en Políticas y Gestión de la Innovación Tecnológica del Centro de Estudios del Desarrollo de la Universidad Central de Venezuela; realizó una Especialización en Estudios Sociales de la Ciencia de la Universidad de Oviedo, a través de la plataforma de la Organización de Estados Iberoamericanos. Se recibió en Historia de las Artes Plásticas y Museología de la Universidad José María Vargas de Caracas y realizó pasantías especializadas en museos de Portugal, Inglaterra y Francia. Trabajó 5 años como Conservadora del Museo de Ciencias de Caracas, y un año y medio como Directora General del Centro Nacional de Conservación y Restauración Patrimonial de la Fundación Museos Nacionales de Venezuela. Desarrolló su carrera de gestión de la ciencia, tecnología e innovación durante 15 años como Profesional en la Dirección General de Innovación Científica y Tecnológica del Ministerio de Ciencia y Tecnología de Venezuela.

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