¿Son mejores los cursos virtuales que los presenciales?

Los invito, a través del presente y breve texto, a reflexionar acerca de nuestras prácticas como docentes, estudiantes o educadores en el contexto de la pandemia a causa del COVID-19, donde hubo una explosión de los cursos a distancia en todos los niveles educativos.

Ahora, quizás con más tiempo para reflexionar, surgen algunas interrogantes que me gustaría compartir:

  • ¿Se están aprovechando las oportunidades que brinda la educación a distancia?
  • ¿Los docentes han logrado enseñar a los estudiantes los contenidos del curso integrando las nuevas pedagogías disponibles?
  • ¿Los estudiantes están dispuestos a ser parte de un proceso que genere un aprendizaje profundo?
  • ¿Hubo cambios en la forma de evaluación?

En cada una de las preguntas hay muchas respuestas, trataré de compartir mis percepciones respecto a algunas de estas cuestiones que, a mi entender, son las más relevantes.

¿Se están aprovechando las oportunidades que brinda la educación a distancia?

Vaillant y Aguerrondo (2015) relacionan jóvenes, innovación y tecnología, plantean que existe hoy una gran tensión entre dos agendas, por un lado, todo lo que resta por hacer de la agenda del siglo XX, acceso universal, equidad, calidad de la educación, y por otro lado todo lo que hay que hacer en la agenda del siglo XXI, formación por competencias, desarrollo de ciudadanos responsables, nuevas tecnologías, nuevas formas de enseñar y aprender. Las autoras, afirman que tenemos un sistema educativo del siglo XIX pensado en el marco de la revolución industrial, con docentes del siglo XX y estudiantes del siglo XXI, en definitiva, desde mi perspectiva, en coincidencia con las autoras, queda mucho para recorrer de manera de poder aprovechar las oportunidades que brinda la educación a distancia.

¿Los docentes han logrado enseñar a los estudiantes los contenidos del curso integrando las nuevas pedagogías disponibles?

Poniendo el foco en la modalidad de enseñanza, en este punto mi percepción es que la transmisión directa de conocimiento sigue siendo la preferida por los enseñantes. Más allá de la mediación de la tecnología para exponer los contenidos. El docente que sabe del tema comparte los conocimientos a los estudiantes de manera lineal, estos pueden preguntar si no entienden algo y fin de la clase. Las nuevas pedagogías para el aprendizaje profundo, ese que dura para toda la vida, están siendo integradas con poca frecuencia. Otras prácticas como el aula invertida o trabajo por proyectos generan motivación entre los estudiantes logrando mayor el interés en el tema que se aborda, lo que implica más compromiso, concentración y mejores resultados entre quienes aprenden.

¿Los estudiantes están dispuestos a ser parte de un proceso que genere un aprendizaje profundo?

Desde esta perspectiva, algunos estudiantes digitales cuentan con habilidades y competencias que ayudan en el aprendizaje con las tecnologías digitales y otros tienen dificultades para el avanzar en este contexto. Los docentes juegan un rol fundamental de facilitador de contenidos, experiencias, conocimientos, pero esto debe acompañarse por un esfuerzo sostenido de los alumnos en superarse.

Desde mi opinión, los jóvenes tienen sus características que facilitan o no abordar las posibilidades que brinda el aprendizaje ubicuo, donde se puede aprender en todo momento desde cualquier lugar con el apalancamiento de las tecnologías digitales disponibles.

¿Hubo cambios en la forma de evaluación?

Cristobal Cobo en su obra “La innovación pendiente”, profundiza en nuevas formas de enseñar y aprender, las cuales deben ser acompañadas con nuevas formas de evaluar, los cambios educativos han sido lentos históricamente, aunque los tiempos de hoy exigen repensar rápidamente la forma de que medimos el aprendizaje de los estudiantes, los cuales además del contenido para integrarse al mundo del trabajo deben saber comunicarse, trabajar en equipo, negociar, resolver conflictos…, el cambio educativo es constante, quizás la evaluación es la práctica que menos cambios a mostrado y donde debemos rápidamente buscar un cambio a la realidad, revolucionar las formas de evaluar; hoy es una prioridad.

Reflexiones sobre los cursos virtuales o formación virtual

A modo de cierre, como afirma Magro (2018) es conocido que la educación está cada día mejor, simplemente le exigimos cada vez más, que sea inclusiva, de buena calidad, y que los contenidos que se enseñen tengan relación con el actual contexto. Puede parecer que la educación está peor que antes, porque si existe una gran brecha entre lo que pedimos a la educación y lo que nos da realmente, cada vez le pedimos más y los cambios son lentos, por lo que algunos pueden percibir que estamos retorciendo. Además, hay factores socios económicos que determinan los resultados educativos, por lo que no todas las responsabilidades se pueden cargar en la educación formal.

Poniendo en dialogo el texto con los autores referidos, es posible inducir que las oportunidades que brinda la educación a distancia están siendo aprovechadas en algunos casos y en otros aún se debe explorar las alternativas que existen en los cursos virtuales integrando de manera exitosa la tecnología digital en los procesos de enseñanza aprendizaje.

La pandemia aceleró los cambios en la educación a distancia, es algo que llegó para quedarse, y puso en evidencia las fortalezas y debilidades de la modalidad, la cual es de gran ayuda en este contexto para continuar con los cursos, aunque sabemos que pronto (y ojalá así sea) volveremos a las clases presenciales. Entonces, cuando nos encontremos ahí nuevamente todos en un salón, se van a plantear otras interrogantes, se espera que las mejoras en este tiempo se sigan aplicando en el futuro, más allá de la modalidad, por lo que es lindo afirmar que: ¡lo mejor está por venir!

 

Referencias bibliográficas

Magro, C. (2018). Entrevista a Carlos Magro – Enlace 360: innovación educativa

Cobo, C. (2016). La Innovación Pendiente.

Vaillant, D. & Aguerrondo, I. (2015).  El aprendizaje bajo la lupa: Nuevas perspectivas para América Latina y el Caribe.

Lic. Javier Perrachione

Coordinador de la carrera Licenciatura en Informática – Facultad de Ingeniería de UDE.

Javier Perrachione