Después de más de un año de pandemia parece que por fin visualizamos la luz al final del túnel. La vacunación avanza a gran ritmo y eso da esperanzas de volver de a poco a la “nueva normalidad”. Esta nueva normalidad implica para muchas empresas decidir qué hacer con lo que por obligación fue el teletrabajo o la virtualidad. ¿Volverán la mayoría a la presencialidad? ¿Mantendrán 100% la virtualidad o teletrabajo? ¿Habrá un mix de virtualidad y presencialidad?

Qué pasó en Uruguay con el teletrabajo

El 13 de marzo del 2020 el gobierno nacional, con el presidente Luis Lacalle Pou a la cabeza decretó la emergencia sanitaria. Con esta declaración cerraron shoppings, empresas y oficinas públicas. Los meses fueron pasando y Uruguay fue de los países menos afectados por la pandemia. Incluso durante varios meses fue noticia a nivel mundial, por su manejo de la pandemia sin cuarentena obligatoria.

En paralelo las empresas se las fueron ingeniando para seguir trabajando mientras la mayoría de las personas evitaban salir de sus casas. Muchas, si ya no lo hacían, comenzaron a vender online, ofrecer sus servicios por zoom e intentar seguir trabajando a pesar de las restricciones y el miedo reinante. Los organismos públicos ampliaron sus canales de atención online para poder seguir trabajando. A modo de ejemplo, el BPS el 19 de marzo de 2020 publicó una lista de las nuevas gestiones y trámites que se podían realizar a distancia. Lo mismo hizo la DGI.

Conforme pasaban los días las oficinas públicas y las empresas privadas agregaban nuevos canales de atención online. El tiempo y la evolución de los contagios fue obligando a abrir y cerrar locales comerciales, shoppings, gimnasios, restaurantes y escuelas. Los livings de las casas se transformaron en oficinas, salones de clases y salas de reuniones.

Todos, en mayor o menor medida, padecemos los ruidos de los vecinos, niños o la calle, timbres que interrumpen, conexiones que no funcionaban bien y demás problemas. Nos quejamos de la incomodidad de las sillas, la falta de espacio o las ganas de salir. Pero también agradecimos dormir un poco más, no gastar tiempo ni dinero en transporte y poder compartir un poco más de tiempo en familia.

Ahora, llega el momento de decidir qué vamos a hacer.

Las escuelas, los colegios y liceos de a poco van abriendo. Y eso para muchas familias es una tranquilidad. Para muchos padres es volver a trabajar tranquilos, sin ruidos ni distracciones. Las oficinas vuelven a abrir, pero: ¿todos quieren volver? En el estudio de Forbes sobre lo que valoran los millennials del trabajo, dice que la flexibilidad es la tercera cosa que más valoran. Y que para el 11% de ellos es una prioridad.

Y ahora tenemos nuevas generaciones que probaron trabajar de casa. De pijama y en pantuflas.

¿Esta nueva generación valorará luego de la pandemia al igual que los millennials la flexibilidad?

¿Cómo ven las empresas el teletrabajo?

Un dato no menor a la hora de evaluar la vuelta a las oficinas es el de la productividad. Para muchas empresas esta es una gran preocupación.

¿Trabajamos más o menos desde casa? ¿Trabajamos mejor o peor?

Un estudio realizado por la consultora Mercer y difundido por el diario El País, señala que el 54,1% de las compañías entiende que el trabajo remoto no afectó los niveles de productividad entre sus empleados. Además, el 16% cree que produjo un incremento”.

Ir a la oficina es mucho más que simplemente trasladarse

Las conversaciones en los pasillos, las charlas durante el almuerzo, la previa de las reuniones: la organización informal se genera en el intercambio, en el día a día. Y es bien sabido que muchos ascensos se los ganan los que están en la oficina. Los que charlan con los demás, los que generan empatía y liderazgo en la organización. Y eso sí que es muy difícil de lograr con la virtualidad.

Con la virtualidad perdemos el trato humano. Perdemos la contención. Perdemos el diálogo, la amistad y hasta el espíritu de grupo que se genera en el trabajo. Está claro que quien decida quedarse en casa trabajando más tiempo, perderá estas oportunidades de crecer, de valerse de la organización informal, de sentirse parte del grupo. Porque la virtualidad acerca y aleja. Porque compartimos más con la familia, pero perdemos esos momentos con los compañeros de trabajo.

Pero: ¿Están todos dispuestos a pagar el precio de la ida a la oficina? ¿Se vendrá un éxodo de buenos funcionarios y profesionales a las empresas que otorguen como beneficio el teletrabajo?

No está claro que va a pasar. Solo sabemos que la nueva normalidad va a implicar cambios. Y en estos cambios, como ha sucedido a lo largo de la historia habrá empresas que saldrán beneficiadas y otras que no.

Decidir entre virtualidad y presencialidad es un nuevo gran desafío para gerentes y directores de empresas.

Por el lado de los empleados parece que ya decidieron: el sondeo Esperanzas y miedos 2021″ de la consultora PricewaterhouseCoopers (PwC), reveló que: “de los empleados que pueden trabajar de forma remota, el 72% prefiere una combinación de trabajo presencial y a distancia”.

 

Escrito por: Agustín Dighiero Triay : Contador público. Máster en Marketing Digital & Ecommerce, Docente de Dirección de empresas II – Analista de RRHH – UDE