El alumno como protagonista del aprendizaje

Las nuevas formas de trabajar, el avance vertiginoso de la tecnología y las características de las nuevas generaciones, hacen que debamos entender los cambios que se vienen, produciendo cada vez con mayor fuerza y evolucionar con ellos.

En el ámbito de la educación las innovaciones tecnológicas obligan a modificar la forma de impartir las clases, la forma de enseñar.

Este cambio en lo tecnológico ha influido también en el mundo laboral y es un hecho que muchos de los trabajos tradicionales tiendan a desaparecer y serán sustituidos por sistemas automatizados, al tiempo que aparecerán otras necesidades profesionales para las cuales debemos prepararnos.

En cuanto a la educación es ahí donde deberemos poner al alumno en el centro, porque hoy ese centro está en el currículo. Hacer ese cambio nos permitirá conocer el contexto de vida de cada alumno, en tiempos en los que para educar a las nuevas generaciones debemos entenderlas, saber cuáles son sus motivaciones (en cambio permanente), sus hábitos, sus intereses, su cultura y sus objetivos.

La transformación digital debe ir acompañada por la transformación personal, tanto de alumnos como docentes para adaptarse y evolucionar en este nuevo escenario.

Debemos priorizar la educación y ubicarla como la máxima responsable de una evolución positiva de la sociedad, generando así el desarrollo que se quiere lograr.

La formación ya no sólo es para personas de cierta edad. Todos estos cambios hacen que sea necesario vivir actualizándonos para no quedarnos atrás. Para lograrlo deberemos captar las curiosidades y necesidades de las personas, para ofrecerles cursos que los ayuden a avanzar en su camino profesional o laboral.


Para poder adaptarse a los cambios ya muchas instituciones están haciendo uso de nuevas metodologías de transmisión de los conocimientos para que los alumnos estén mejor preparados para el futuro.

Nuevas metodologías de transmisión de conocimientos

Estas nuevas metodologías buscan un aprendizaje más autónomo, independiente y crítico del alumno al tiempo en se les ayuda a desarrollar la creatividad, se les incita a investigar y a producir nuevo conocimiento.

Y es aquí donde se aplican, por ejemplo:

  • Las flipped classroom (aula invertida) cuyo objetivo principal es que los alumnos adquieran ciertos aprendizajes, los aprendan o estudien fuera del ámbito institucional, para luego dentro de la clase facilitar y potenciar lo aprendido.
  • El blended learning (aprendizaje semipresencial), que combina las tecnologías con los métodos tradicionales.
  • El aprendizaje colaborativo, una metodología por la cual la adquisición de conocimientos se realiza entre los compañeros.
  • La personalización de la formación, que en este caso se realiza con la ayuda de los docentes, permite que los alumnos sean partícipes de su currículo, fomentando sensación de autonomía y logrando satisfacción al aprender, lo que actúa como un potente motivador.
  • El método de enseñanza basada en proyectos hace que el alumno sea protagonista de su aprendizaje, así como también en la adquisición de las habilidades necesarias para su futuro laboral.

 

La mezcla de estas herramientas metodológicas de enseñanza es lo que va a permitir el verdadero cambio en la educación y va a lograr que el alumno, sea de la edad que sea, se sienta más protagonista de su aprendizaje.

Cada día más, la programación se instala en los colegios e institutos como un idioma más, que será indispensable como habilidad y conocimiento en el mercado laboral del futuro, ya que fomenta el pensamiento creativo y ayuda a la resolución de problemas. Así, en la Facultad de Ingeniería sabemos qué estudiar para trabajar en DevOps.

Estos son algunas metodologías que se están utilizando, y hay muchas más, debemos fomentar la creatividad en los alumnos, en todas las materias, ayudarlos a tener un pensamiento crítico y eso permite un avance científico en el futuro. Debemos fomentar el emprendimiento, la mentalidad creativa y la solución de problemas, estas son habilidades que se requieren cada vez más en el ámbito laboral.

Empatía, Trabajo en equipo, Liderazgo y Resiliencia

Para lograr una sociedad sana, debemos ayudar a desarrollar en las personas las habilidades como la empatía, el trabajo en equipo, la proactividad, el liderazgo, la resiliencia, pero no para aplicarlas dentro de un ámbito educativo exclusivamente sino para su vida diaria.

La inteligencia artificial en la educación avanza cada vez más, actualmente se pueden utilizar chatbots para interactuar en el aula hasta robots que sirven de apollo a los procesos de formación

 

Una buena institución es aquella que ofrece a los estudiantes y docentes soluciones de aprendizaje, para eso es necesaria la formación continua.

 En la educación superior pasa exactamente lo mismo y también hay un especial interés en las innovaciones tecnológicas, en una mayor personalización de contenidos, así como el desarrollo de monografías o trabajos que puedan ser proyectos reales de implementar.

Los MBA, han presentado un gran cambio ya que muchos profesionales apuestan a la formación online, dado que por sus trabajos y actividades se les hace difícil asistir a clase y esta modalidad les da la oportunidad de estudiar desde sus hogares, además de poder realizarlo en cualquier lugar del mundo.

Necesidades de las nuevas generaciones

Todo esto nos lleva a concluir que debemos evitar seguir perpetuando los modelos tradicionales que están obsoletos para captar así mayor cantidad de alumnos dispuestos a formarse.
Debemos darnos el espacio para entender las necesidades de las nuevas generaciones, sus motivaciones -que son cambiantes-, su cultura y sus hábitos, para hacer que la formación sea para ellos una necesidad y no una obligación que no encaja con sus necesidades

Carolina Abuchalja:

Directora de Facultades y Miembro del Rectorado de la UDE

Carolina-Abuchalja-w