La pandemia de Covid-19, que irrumpió oficialmente en nuestro país el 13 de marzo del presente año, cambió la vida de todos de una manera drástica de un día para el otro. Nos vimos limitados en nuestra movilidad, acceso al trabajo y en cotidianidad.

La pandemia de Covid-19 ha tenido un fuerte impacto en todo lo que atañe, por ejemplo, a la movilidad humana dentro y fuera de las fronteras de los diferentes países. Uruguay no es una excepción al respecto. Una de las primeras medidas decretadas, el día 14 de marzo, por el gobierno cuando se detectaron los primeros casos en nuestro país fue el cierre de fronteras y restricciones en los viajes en el propio territorio nacional en el contexto de la recomendación de una cuarentena voluntaria. La adhesión por parte de la ciudadanía uruguaya representó una reducción de la movilidad humana dentro del territorio nacional que arrojó una reducción de un 40% en la circulación de vehículos, y un 77% sobre la cantidad de pasajeros en transporte público (UNASEV, 2020), el cual también sufrió una reducción en su frecuencia entre los meses de marzo y de junio.

Nueva normalidad en Uruguay

Antes de empezar a operarse la denominada “nueva normalidad” en nuestro país reflejada en el regreso parcial a clases y a distintas actividades económicas, se realizó, el pasado mes de mayo, un seminario virtual sobre “Movilidad y vía pública: experiencias exitosas en el marco de COVID19”, con el cual se han podido conocer, de primera mano, las experiencias internacionales de cómo se han implementado soluciones en diferentes países acerca de esta nueva realidad junto con las alternativas que se vienen dando en nuestro país.  La Unidad Nacional de Seguridad Vial (UNASEV), a través de su presidente, el escribano Alejandro Draper, ofició de anfitriona junto a la Fundación Gonzalo Rodríguez, para recibir a diversos expertos en la materia de España, Chile, Argentina, y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID). El seminario se inició con la disertación de Fernanda Rodríguez de Uruguay quien comentó que el disparador para la realización del mismo fue el resultado de una encuesta realizada por la propia Fundación Gonzalo Rodríguez, de la cual ella forma parte, en donde se presentan los resultados del impacto de la crisis sanitaria en la movilidad de la gente en el país. Según la citada encuesta, “cuatro de cada diez uruguayos piensan cambiar su forma de trasladarse de aquí a diciembre”. dijo Rodríguez, según los resultados mostrados por la encuesta.

El turismo, una de las principales actividades económicas generadoras de divisas en el país, ha sido la gran perjudicada por las medidas de restricciones a la movilidad humana tomadas no sólo en nuestro país sino también a nivel internacional. Entre las recomendaciones realizadas por el gobierno nacional ante los primeros casos de Covid-19 se exhortó a la población a no realizar actividades vinculadas con el turismo interior para evitar la propagación de la enfermedad. La “semana de turismo” estaba a la vuelta y los operadores turísticos y las distintas empresas dependientes de la citada actividad se vieron seriamente perjudicadas teniendo que enviar a sus empleados al seguro de desempleo e incluso algunas de ellas llegaron al cierre definitivo. Debemos recordar que el turismo no sólo se vio afectado por las restricciones a la movilidad interna sino también a la internacional acompañada del cierre de fronteras de los diferentes países. La Organización Mundial del Turismo (OMT) en su informe del 8 de mayo señala que el 72% de los países han detenido el turismo internacional, debido a que decidieron impedir el ingreso de personas del exterior por aire, tierra y agua (OMT, 2020). De este modo, en el caso de Uruguay, el turismo receptivo, ha disminuido entre marzo y abril de 2020, en más de un 75% y el ingreso en dólares americanos generado por esta actividad económica ha disminuido en un porcentaje similar si lo comparamos con el mismo período del año 2019 (MINTUR, 2020; DNM, 2020). En cifras concretas, según el Director General del Ministerio de Turismo, se produjo “una caída de más de 400.000 visitantes – dentro de los que se incluye a los visitantes por el día- y una pérdida de ingresos cercanas a los 200 millones de dólares americanos”.

En el mes de mayo, el Ministerio de Turismo (MINTUR) junto con la Cámara Uruguaya del Turismo (CAMTUR), comenzaron a armar un protocolo estricto dirigido a la gastronomía y hotelería para que puedan comenzar a operar en el marco de un turismo seguro. Se estableció un sello de “operador responsable”, un sistema automatizado de promoción turística para prestadores turísticos registrados y materiales de promoción para transmitir confianza a los turistas (MINTUR, 2020). Para la utilización de este sello de operador adherido al Turismo Responsable, el alojamiento turístico registrado en el Ministerio de Turismo o el restaurante del territorio nacional tendrá que dirigirse a la Intendencia Departamental del lugar en el cual se encuentra funcionando para solicitar la declaración jurada con la cual el operador asume el compromiso de “dar estricto cumplimiento al Protocolo Nacional para la Reactivación de la Actividad Turística, del que tiene pleno conocimiento y acepta en todos sus términos”. Una vez la citada declaración jurada, se le entregará un sticker que tendrá exhibir en su establecimiento. El control y fiscalización del protocolo estará a cargo de las intendencias departamentales. Con estas medidas se apunta a reactivar el turismo interno teniendo presente la eminente llegada de las vacaciones de invierno que en esta ocasión se realizarán a fines del mes de julio.

Cómo afectará la pandemia

Hasta el momento, salvo en contados países, como en el caso de Uruguay, la pandemia de Covid-19 no está siendo controlada y se vislumbra aún lejana la apertura de fronteras a nivel internacional con el acompañamiento de una movilidad humana vinculada al turismo y también a las migraciones. Por tal motivo, los gobiernos deben apostar, en una primera instancia, por el turismo interno como se ha comenzado a realizar en varios países europeos y también en el caso de Uruguay con las medidas de reactivación que ha comenzado a poner en práctica el Ministerio de Turismo. En el pasado se han tomado diversas medidas en la búsqueda de dar incentivos al turismo interno. En la actual crisis se podrían volver sobre las mismas para ayudar a la reactivación del turismo interno. Se podría apostar, entre otras medidas, a una rebaja del IVA en consumos turísticos (restauración, alquiler de autos, alojamiento, etc.); ofrecer noches extra en los alojamientos sin costo, late checkout sin costo y acceso sin cargo a servicios que normalmente se pagan (gastronómicos, recreación, salud o belleza, etc.); impulsar el turismo receptivo de propietarios de segundas residencias y en zonas fronterizas, tomando las medidas de protección sanitarias que se entiendan pertinentes; profundizar también, en las líneas de acción del Programa Nacional de Turismo Social (Altmark, 2020).

Más arriba comentábamos también que las medidas tomadas por los diversos países vinculadas al cierre de fronteras han perjudicado la movilidad humana migratoria. Con estas medidas no sólo se restringe la entrada de turistas sino también de migrantes. El impacto a nivel mundial ha sido dramático (OIM, 2020; ACNUR, 2020) principalmente para quienes sufren de los avatares de guerras civiles, masacres o persecuciones políticas dentro de sus propias fronteras y se ven limitados a buscar refugio fuera de ellas. En el caso concreto de nuestro país, la llegada de migrantes procedentes de zonas como Venezuela y Cuba se ha visto seriamente limitada descendiendo en más de un 90% a partir del mes de abril (DNM, 2020). Incluso la crisis sanitaria ha perjudicado en gran medida a los migrantes que ya se encuentran en el país debido al cierre de empresas o el envío al seguro de paro. Se han intensificado los pedidos de ayuda al Ministerio de Desarrollo Social (MIDES), a la Organización Internacional de las Migraciones (OIM) y a distintas ONG´s por parte de los migrantes residentes en nuestro país a raíz de la especial situación de vulnerabilidad que se encuentran viviendo en estos momentos.

Es prematuro aún vaticinar todos los efectos que esta pandemia traerá a la economía en general a nivel internacional y nacional debido a que todavía nos vemos inmersos en ella. Pero, teniendo en cuenta, el descenso y el fuerte impacto en sectores como el turismo el cual tiene, en países como Uruguay un fuerte impacto en el PIB, representando el 6,7% en 2019 (MINTUR, 2019) se puede proyectar un descenso en el crecimiento de la economía. El recuperamiento no se daría hasta bien entrado el 2021 si se logra controlar de forma adecuada la pandemia en los países más afectados por la misma y contando con una vacuna de prevención.

Silvia Facal es doctora en Historia Contemporánea y de América (Santiago de Compostela, España). Máster en Inmigración (Universidad Pontificia Comillas de Madrid), MBA y Máster en Dirección Comercial y Marketing (Universidad Internacional Isabel I y ENEB, España). Especialista en Dirección de Empresas Turísticas (Universidad Politécnica de Madrid) y Diploma en Docencia Universitaria (Universidad de Montevideo). Ha realizado estadías de investigación en España y Alemania. Ha publicado diversos libros y artículos científicos, en revistas nacionales e internacionales indexadas, sobre migraciones y turismo. Desde 2010 forma parte en calidad de investigadora del Sistema Nacional de Investigadores de la ANII. Actualmente se desempeña como docente en la Universidad de Montevideo y en la Universidad de la Empresa. Es coordinadora de posgrados, investigación y publicaciones de la Facultad de Ciencias Empresariales de la UDE.

Movilidad humana en Uruguay en tiempos de Covid-19 1