El turismo se ha convertido en los últimos 13 años en una de las principales actividades económicas para nuestro país junto con la exportación de carne, soja y celulosa.

Estudiar Turismo & Entretenimiento te acerca a un sector de continuo crecimiento en Uruguay. La doctora Silvia Facal nos lo explica en el siguiente artículo.

Junto con la exportación de carne, soja y celulosa, el turismo se ha convertido en los últimos años en una de las principales actividades económicas para nuestro país.

El ingreso de divisas a Uruguay por concepto de turismo procedente del exterior se incrementó exponencialmente pasando de 540 millones de dólares en 2005 a 2.154 millones en 2018 (Mintur, 2018). Esta actividad económica, incluida dentro del sector servicios, es responsable de entre el 7 % y el 7,5 % del PIB (Presidencia de la República, 2018) y de 114.000 puestos laborales (BPS, 2018).

Debido entonces a la gran importancia que esta actividad económica tiene para nuestro país se hace necesario realizar un monitoreo constante de la misma haciendo foco en lo ocurrido en la temporada estival que es cuando se produce una mayor llegada de turistas internacionales.

El Ministerio de Turismo acaba de presentar las cifras de visitantes del pasado mes de enero y las mismas muestran un descenso con relación a igual fecha de 2018. En enero de 2018 entraron al país 614.766 turistas, unos 49.000 más que en 2017, y en enero de este año 432.000 (Mintur, 2019). De este modo, se constató un descenso en torno al 29% en las llegadas de turistas internacionales.

La principal razón de este descenso viene de la mano con la actual crisis económica que se encuentra atravesando la Argentina, principal origen de los turistas internacionales que llegan a nuestro país.

Entre 2016 y 2018 se vivió un pronunciado atrasado bancario en el país vecino el cual estimuló el gasto en viajes hacia el exterior, pero, a su vez, produjo un importante déficit fiscal acompañado de una fuerte devaluación del peso frente al dólar.

El peso argentino se devaluó en más de un 50% frente al dólar durante 2018 y el Banco Central de Argentina atacó el problema desde la ortodoxia subiendo los tipos de interés e interviniendo en el mercado cambiario para sostener la moneda (D´ Alessandro, 2018). Esta devaluación encareció el gasto en el exterior y, por lo tanto, una menor salida de turistas argentinos hacia países como Uruguay. Este descenso en la llegada de turistas argentinos continuó produciéndose también a lo largo de la primera quincena del mes de febrero.

Si bien aún no contamos con cifras oficiales sobre la llegada de turistas internacionales producidas en este mes de febrero otros indicadores muestran el descenso en las mismas. Así, por ejemplo, la primera quincena de febrero cerró con un 50% menos de alquileres con relación a la misma época el pasado año, a pesar de que los alquileres bajaron de precio con respecto a la temporada pasaday una fuerte caída en las reservas hoteleras (Figueredo, 2019).

La caída en la llegada de turistas argentinos no se compensa con la llegada de turistas de otras procedencias. Los argentinos vienen durante todo el mes de enero y febrero y los turistas procedentes de otros países de la región, como Brasil, por ejemplo, y de fuera de ella lo hacen principalmente en enero.

Luego de presentar estas cifras se podría considerar como negativa lo que va de la temporada estival 2019. Pero esta afirmación es muy relativa. Si tenemos en cuenta la cifra récord de llegada de turistas internacionales no sólo de 2018 sino también la de 2017, entonces sí se puede hablar de una temporada negativa.

Tanto el verano de 2017 como el de 2018 marcaron un record con relación a la llegada de turistas en general y de argentinos en particular que no podía llegar a ser sostenible en el largo tiempo debido a la fuerte dependencia de esta actividad con la marcha de la economía de los países de origen del turismo internacional.

Sin embargo, si la comparamos con temporadas anteriores a 2017 y 2018, el descenso producido en enero y lo que va de febrero de 2019 no es tan acuciante. Además, de cierta manera el turismo interno ha estado funcionando como una forma de apalancamiento del descenso de turistas internacionales (Martínez, 2019), aunque el inicio de las clases previsto para el 1º de marzo, antes de la semana de carnaval, no presentan buenos augurios para el final de la temporada estival 2019.

Este hecho muestra una fuerte descoordinación entre las autoridades de la educación, en este caso del CODICEN y del Ministerio de Turismo.

Se hace necesaria, a futuro, una mayor coordinación entre las diferentes autoridades del gobierno nacional y las departamentales para afrontar no sólo hechos como el que acabamos de mencionar sino también para presentar políticas de contención cuando se produzca un descenso en el ingreso de turistas internacionales como el ocurrido en lo que va de la presente temporada estival.

Silvia Facal es doctora en Historia Contemporánea y de América (Santiago de Compostela, España). Máster en Inmigración (Universidad Pontificia Comillas de Madrid), MBA y Máster en Dirección Comercial y Marketing (Universidad Internacional Isabel I y ENEB, España). Especialista en Dirección de Empresas Turísticas (Universidad Politécnica de Madrid) y Diploma en Docencia Universitaria (Universidad de Montevideo). Ha realizado estadías de investigación en España y Alemania. Ha publicado diversos libros y artículos científicos, en revistas nacionales e internacionales indexadas, sobre migraciones y turismo. Desde 2010 forma parte en calidad de investigadora del Sistema Nacional de Investigadores de la ANII. Actualmente se desempeña como docente en la Universidad de Montevideo y en la Universidad de la Empresa. En este último centro de estudios tiene a su cargo la línea de investigación: Movilidad Humana –migraciones y turismo-.

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